Hola a todos, si has llegado aqui de alguna u otra manera puede ser porque realmente no encuentras nada que hacer o simplemente buscas algo interesante que leer, por ello eh decidido entretenerte abriendo paso a historias cortas o largas, sin quitar mucho tiempo, tal vez alguna información útil.
¡Vaya que buen clima!
El ruido de la música iba más allá de sus pensamientos, no
dejando cabida cualquier duda, vacilación o temor, realmente no tenía nada
claro, más no quería pensar en ello, el fuerte azotar del viento en su cara le
daba toda la tranquilidad necesaria. Apretaba fuertemente el acelerador tensionando
la cabrilla de la motocicleta, los brazos de su acompañante bajaban por sus
hombros, esa caricia serena, ese calor humano en su espalda por aquellas armas
suaves y sumisas, el mentón en su hombro derecho y mil palabras atrapadas en el
ruido del viento que se entrelazaba en su casco. El guardaba silencio y se repetía
a si mismo de manera sumisa la letra de la canción de turno en su reproductor
mp3, cuando a su mente se venía cualquier pensamiento giraba bruscamente la
cabrilla, se escuchaban quejas atrás y esa caricia serena se convirtió en un
fuerte apretón en su abdomen.
Evitaba todas las calles con posibles semáforos y se
planteaba rutas donde las calles estuvieran totalmente solas, buscando la
oportunidad de frenar en seco y gritar fuertemente, sintió pulsadas en su
espalda ya era hora de regresar, tomo la calle de siempre esta vez conto los
postes de luz uno a uno, paso cerca al colegio en donde todo empezó, miro las
nubes negras y densas cubriendo la luna en su ciclo cuarta menguante.
Reducía la velocidad poco a poco llegando a su destino, las
farolas de los postes iluminaban la calle, se quitó el casco y un zumbido
ocasional resonaba en sus oídos habían caído los audífonos. Ella lo miraba con desdén,
prendió nuevamente la motocicleta, un beso en la mejilla fue suficiente. Tomo fuertemente
el acelerador sin fijar rumbo, el aire poco a poco se hace más ligero, el
volumen de la música es demasiado fuerte y fastidioso, los audífonos caen nuevamente.
Ya no hay música, pensamiento alguno o el bullicio del
pueblo, solo el ronronear del motor, solo es un camino recto con una extensa
maya de alambre a su mano derecha y un pastizal en la penumbra a su izquierda,
su corazón se acelera sintiendo como la sangre sube a su cabeza, sus manos
tiemblan de ira, ríe angustiosamente, de pronto una imagen blanca en el camino.
La luz de la farola parpadea y el ruido del motor cesa, es impulsado por la
velocidad, frena en seco, coloca sus pies sobre la tierra, saca un cigarro de
su bolsillo busca el encendedor, aspira todo lo que sus pulmones permiten. Se desencadena
la lluvia, no hay gasolina en el motor, las gotas no tardan en apagar el
cigarro, su propia imagen se pierde en la penumbra de la noche, escucha pasos acercándose,
su mirada en el piso pero a pesar de ello por su cara bajan gotas, el suelo se
hace cada vez más claro, a la distancia un rayo ilumina todo a su alrededor, se
gira mirando al viajero. . .
¡Vaya clima!
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